La última intervención confirmada de Japón en el yen aún se remonta a julio
La debilidad de la producción fabril y la desaceleración de las ventas minoristas renuevan la atención sobre la postura cambiaria de Tokio, sin que se reporte ninguna acción confirmada hoy
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La intervención confirmada más reciente de Japón en los mercados cambiarios se dio en una operación coordinada con Estados Unidos alrededor del 30-31 de julio de 2026, cuando el yen cotizaba cerca de mínimos de 40 años frente al dólar, según CNBC. Esa acción llevó al yen de alrededor de 163.73 por dólar hasta un nivel de fortaleza de 155.20 a 157.57 por dólar, reportó CNBC. El Ministerio de Finanzas de Japón dijo que el movimiento siguió a la declaración conjunta emitida por los ministros de finanzas de Japón y Estados Unidos en septiembre de 2025, dirigida a atender lo que llamó una volatilidad excesiva y movimientos desordenados en el yen, según CNBC.
El yen se había estado debilitando desde principios de octubre de 2025, tras la elección de la primera ministra Takaichi, cuando ella introdujo un amplio paquete fiscal y señaló su respaldo a una política monetaria laxa, reportó Trading Economics. Incluso después de la intervención de julio, la divisa volvió a debilitarse, hacia alrededor de 158 por dólar desde un nivel más fuerte cercano a 155, según OMFIF.
La producción industrial de Japón cayó 1.7% en agosto. Las ventas minoristas subieron 2.7% respecto al año anterior en ese mes, por debajo de las previsiones y con un ritmo más lento que el de julio. A principios de agosto, la tasa de referencia de Japón se ubicaba en 1.0%, frente a una tasa de fondos federales de Estados Unidos de 3.5% a 3.75%, y el Banco de Japón todavía mantenía aproximadamente la mitad de todos los bonos gubernamentales japoneses, una posición que ha mantenido bajas las tasas internas incluso cuando el banco central avanza hacia un endurecimiento, reportó OMFIF.
Para los tenedores de bonos del Tesoro de largo plazo, la historia más relevante está en el propio mercado de bonos de Japón y no en ninguna operación cambiaria. Los rendimientos de los bonos gubernamentales japoneses a 30 y 10 años han estado subiendo hasta máximos de varias décadas conforme el Banco de Japón endurece su política, una tendencia que podría llevar a los inversionistas japoneses a seguir repatriando fondos en lugar de comprar deuda estadounidense. Ese riesgo de flujo se construye lentamente en el trasfondo y no depende de un solo titular de intervención, dejando la perspectiva de los bonos del Tesoro de largo plazo prácticamente donde estaba.