BofA ahora espera que el Banco de Inglaterra suba tasas en noviembre y febrero, revirtiendo su pronóstico de un recorte
El cambio se da tras la decisión del BoE la semana pasada de mantener su tasa en 3.75% pese a que tres responsables de política monetaria impulsaban un alza inmediata
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Bank of America Global Research ahora espera que el Banco de Inglaterra suba las tasas de interés en 25 puntos base en noviembre de 2026 y nuevamente en febrero de 2027. El banco había pronosticado previamente que el BoE mantendría las tasas durante el resto de este año antes de recortarlas a 3.5% en noviembre de 2027.
El giro se produce después de que el Banco de Inglaterra mantuviera su tasa clave en 3.75% el 17 de septiembre, en una votación de 6-3, con Catherine Mann, Megan Greene y Huw Pill votando por un alza inmediata a 4%, según el Banco de Inglaterra y CNBC. La inflación en el Reino Unido subió a 3.1% en agosto, su primera lectura por encima de 3% desde marzo, lo cual el Banco de Inglaterra ha vinculado a los precios de la energía relacionados con la guerra en Irán, según comentarios citados por Orbit Remit. Las propias proyecciones del Banco de Inglaterra, publicadas junto con la decisión de septiembre, muestran que la inflación alcanzaría un máximo por encima de 4% a principios de 2027.
El pronóstico anterior de BofA de una pausa, seguida de un recorte, se basaba en expectativas de efectos limitados de segunda ronda sobre la inflación y un mercado laboral débil, según FINWIRES, aunque el banco ya había señalado que su convicción en esa visión se debilitaba a medida que aumentaba el riesgo de un alza. Barclays, UBS y J.P. Morgan han adoptado cada uno un pronóstico similar de alzas en noviembre de 2026 y febrero de 2027, según IndexBox. UBS espera que el Banco de Inglaterra vuelva a recortar tasas a partir del cuarto trimestre de 2027, llevando la tasa a 3.25% para el tercer trimestre de 2028.
El nuevo calendario de BofA coincide con lo que el mercado ya descuenta: entre cuatro y cinco movimientos de un cuarto de punto hasta finales de 2027, lo que apunta a un giro más amplio hacia expectativas de una política más restrictiva por más tiempo. Esto marca un cambio respecto a la orientación previa del Banco de Inglaterra hacia recortes, y el giro ya ha presionado a la libra esterlina y a los bonos gubernamentales de largo plazo, lo que sugiere que el cambio de dirección ya está reflejado en los precios.