El Kremlin dice que las órdenes de control de activos extranjeros buscan establecer una supervisión externa, no apropiarse de la propiedad
Moscú vincula la medida con lo que llama un aumento de las acciones militares de países hostiles contra Rusia
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El Kremlin dijo que las órdenes que colocan las operaciones rusas de empresas extranjeras bajo administración temporal buscan establecer un control externo y no cambiar quién es su propietario. Vinculó la medida en parte con lo que describió como un aumento de las acciones militares de países hostiles contra Rusia.
La declaración sigue a una campaña que comenzó el 18 de septiembre, cuando Rusia colocó las operaciones locales de Nestlé y Auchan bajo administración temporal. También llega tras una serie de intercambios entre Moscú y Kiev en torno al mar Negro. Zelenski dijo que Rusia atacó dos buques con bandera extranjera cerca de Odesa, un día después de que Rusia afirmara haber atacado dos embarcaciones con destino a ese puerto, una afirmación que Kiev no ha confirmado. El lunes, el Kremlin dijo que Ucrania debe enfrentar consecuencias por sus acciones recientes, un lenguaje que Putin ya ha utilizado antes.
Al afirmar explícitamente que la propiedad no está cambiando, el Kremlin parece buscar limitar el daño reputacional y legal entre los inversionistas y gobiernos extranjeros que aún evalúan su exposición a las operaciones rusas. No revirtió las confiscaciones ya realizadas ni estableció un calendario para deshacerlas, por lo que el riesgo para los activos occidentales en Rusia sigue siendo el mismo. Vincular la política con las acciones militares de países hostiles también deja abierta la puerta a nuevas confiscaciones si el conflicto se amplía. La declaración aclara la campaña más que ampliarla, y no representa una concesión real a los inversionistas extranjeros.